Durante las dos últimas semanas se ha celebrado en Glasgow la Cumbre por el Clima. Organizada por las Naciones Unidas, en su vigésima sexta edición, el objetivo era marcar directrices claras que cortasen el rápido avance del cambio climático. Pista no fue así.

El edificio del Scottish Event Campus probablemente estaba insonorizado porque los asistentes a la Cumbre no demostraron haber escuchado las manifestaciones multitudinarias que se daban fuera del recinto. Encabezadas por la líder del movimiento Fridays For Future, Greta Thunberg, 50.000 personas según los organizadores protestaron por la pasividad de los representantes políticos ante la situación climática.

El compromiso de los representantes

Los políticos han estado en el punto de mira por su hipocresía. ¿Cómo llegarías tú a la COP26? ¿En bicicleta, en metro? Quizás optarías por opciones más ecológicas y sostenibles como llegar con dieciocho coches de seguridad o irte en un Jet Privado para un viaje que dura cuatro horas de tren.

Dando ejemplo

Esto exactamente es lo que hicieron los presidentes Joe Biden y Boris Johnson, que pensaron que hacer un discurso en la reunión era una cosa, y dar ejemplo en su día a día era otra.

Sweet Dreams

Precisamente el presidente norteamericano ha dado mucho que hablar debido a su pequeña «desconexión» durante el discurso de apertura de la conferencia. La BBC preguntaba a los lectores en su portal digital: ¿Estaba el Presidente durmiendo, o solo descansaba los ojos? El «descanso de ojos» le duró a Biden medio minuto. Hemos visto siestas más cortas. 

“Tic-tac”

No es la primera vez que los líderes mundiales se reúnen para declarar que es absolutamente necesario tomar decisiones inmediatas, que acaban diluyéndose con los días, con un final que acontenta a todas las partes. Más porque la reunión ha acabado que porque realmente hayan ayudado a la población mundial. 

No hay Planeta B

Está claro que no todo ha sido hipocresía en la COP26, el ministro de Asuntos Exteriores de Tuvalu, una isla de Oceanía, es un buen ejemplo. Simon Kofe hizo acto de presencia en la reunión a través de un vídeo en el que salía él delante de un atril. Hasta aquí todo normal, excepto que para ejemplificar la situación crítica que viven las islas del Pacífico el atril estaba en el agua y al político el agua le llegaba a las rodillas.

Después de las convenciones de Kioto y Copenhague la población civil ha aprendido a no esperar gran cosa de las grandilocuentes reuniones climáticas. Al final se resumen en diplomacia y muchas palabras que no tienen efecto.

Hecho por: Pedro Garcia, Adri Garcia, Vicente Martínez, Violeta Martos, Anna López i Irene López 

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