Queridos Reyes Magos,

Como un servidor ha venido haciendo cada año durante estas fechas y desde mi más temprana niñez me atrevo a escribirles la presente carta, que contiene unas peticiones de regalos dirigidas a la bondadosa atención de Sus Majestades. Como verán son obsequios que no demando para mí sino para otras personas, ciudadanos muy cercanos a un servidor en este gran teatro del mundo, a quienes deseo lo mejor y el mayor acierto en sus acciones. 

Estos son, queridos Reyes, los regalos que deseo que les ofrezcan.

Un tablero de Monopoly con fichas con la cara de Trump impresa en el dorso (para que les recuerden que quien mal anda mal acaba) para los empresarios de la comunicación. Con él se divertirán y así, más relajados, podrán dedicarse a invertir en información y en los profesionales que la producen con su talento y esfuerzo, con lo que podremos disfrutar de un periodismo de calidad. El periodismo de calidad es información original, resultante de la investigación realizada por humanos mediante el empleo de parámetros manejados por mentes y no por mecanismos matematizados. El negocio definitivo es la información por la que alguien quiere pagar, y los jueguitos de acumulación de clics son pan para hoy y hambre para mañana. El juguete les recordará que cuando crees que el negocio es el Monopoly y no la información entonces te pasa lo que a los grupos Zeta y Prisa.

Una edición de la Enciclopedia de Diderot y D’Alembert impresa en papel de fumar (ideal para coger las cosas con delicadeza) para los gestores culturales del país, públicos y privados, como epítome del conocimiento universal y estímulo para que suplan con imaginación y creatividad la falta de recursos causada por la pandemia. Por una parte, las artes que exigen la presencia de un público han sufrido unas graves limitaciones, pero por otra, libros, audiovisual y productos que no requieren inmediatez han experimentado una fuerte demanda en las condiciones más adversas. Tenemos medios y talento para que la tecnología ayude al arte y se cree una corriente que arrastre a toda la producción cultural sin excepción hasta recobrar su contacto con el público.

Un abono de uso permanente para el Gran Telescopio Canarias, el mayor dispositivo del mundo en su género, para el ministro de Universidades, con objeto de que vaya viéndolas venir con respecto al futuro de la universidad pública en España. La gran ruptura causada por la pandemia puede ser el caldo de cultivo de un socavamiento de la universidad pública en beneficio de la privada. Que no sería la que existe ahora sino un proyecto ulterior ajustado a las verdaderas exigencias del capitalismo cognitivo que aún están por mostrarse.

Un globo terráqueo hinchable de tamaño equivalente al sincrotrón Alba para los que piensan y proponen a partir de los diversos espacios políticos y sociales que les haga recordar que la auténtica idea de progreso, sea cual sea su tendencia, se basa en considerar la unidad de la humanidad entera. Actualmente corremos el riesgo de que legítimas reivindicaciones sectoriales pasen a imponerse como identidades, nacionales, étnicas, sexuales, culturales o de cualquier otra índole. La idea de progreso que suponía el avance de la humanidad se basaba en la propuesta de un mundo mejor para todos los humanos; las concepciones actuales que pasan por progresistas se sostienen en la defensa de posiciones asumidas que se presentan como invariables y como venganza de sectores de ofendidos o vulnerados. La conciencia y defensa de la clase social era tal en tanto que proponía un mundo diferente; la idea de reivindicación actual pretende consolidar una manera de ser y estar en el mundo que es invariable e idéntica a sí misma.

Una pizarra con su correspondiente juego de tizas de colores para nosotros  los que creemos en la necesidad de la alfabetización mediática (MIL, en sus siglas en inglés, Media and Information Literacy) debe ser complementada con el diálogo intercultural, formando la MILID, Media and Information Literacy plus Intercultural Dialogue). Con este precioso regalo podremos entretenernos en recordar que no hay que olvidar el leer a fuerza de tanto escribir o lo que es lo mismo, poner el carro delante de los bueyes. Necesitamos proponer una conciencia crítica del uso de la información y la comunicación para poder ser capaces de acceder a partir de ella a un diálogo permanente entre civilizaciones, culturas, pueblos y personas a nivel planetario. La cultura, la educación, el periodismo, ia información y la comunicación no se justifican si no están encaminados a convertirse en un enorme, complejo y omniabarcante proceso de conversación global. La comunicación es conversación y la democracia es diálogo; una comunicación sin conversación es propaganda y un periodismo sin diálogo no es democracia sino demagogia. Educamos para la convivencia en democracia, y ello implica la aceptación de la diferencia, el reconocimiento mutuo y el intercambio enriquecedor. El saber y el conocimiento que produce la acción comunicativa se concreta en la producción de democracia, para todos y en todos los lugares, en todo el planeta y para todas las personas. Ese es el objetivo de nuestra tarea y no otro, y ese es el regalo verdadero y gracia que esperamos merecer de Sus Majestades, a partir de esta humilde carta, a quienes saludamos respetuosamente y con la misma ilusión que venimos haciéndolo desde que tenemos uso de razón.