Dani Serralta en la Universidad Autónoma de Barcelona presentando “África en peligro de extinción”.

Dani Serralta, guía de safaris proteccionistas en África.

Con tan solo 21 años Dani decidió dejar su hogar y salir a recorrer el mundo. Luego de años de viaje, y al ser testigo de crudas y brutales experiencias de maltrato animal, decidió mudarse a África y dedicarse casi exclusivamente a la protección de animales. Hoy vive en Zambia, junto a las cataratas Victoria, en dónde tiene una fundación y un safari proteccionista. En la siguiente entrevista, Dani nos habla de su lucha y los riesgos que enfrenta, nos entrega cifras preocupantes respecto a la extinción de ciertas especies y nos actualiza sobre cómo afecta la situación del Coronavirus a su frente de lucha. 

¿De dónde nace el interés por marcharte tan joven y salir a conocer el mundo?

Hay dos factores principales. Primero mis padres, ellos siempre han viajado, por lo que yo crecí viajando y eso te crea un mundo. Esto junto a la naturaleza humana de siempre querer más, tu piensas bueno primero Turquía, luego Islas Griegas y el mundo. Entonces no es algo que despiertas un día y dices: “Me largo…” Es algo que se va alimentando con los años. 

El segundo factor fue el cine de los 80’. Yo crecí viendo a Indiana Jones, Los Goonies, La Momia. Películas de grandes aventureros. También lo veía en la literatura como cuando leía a Julio Verne. Todo ese entorno va marcando un carácter y cuando finalmente decido marcharme es simplemente el punto de inflexión. Eso me ocurrió a mí, llegó un punto en que Barcelona, e incluso España, no era suficiente. Así es que me marché… y no he vuelto. 

¿Cuál crees que es la experiencia de viaje que más te ha marcado?

Todos los viajes te aportan algo, cada viaje es un mundo, en dónde tienes experiencias muy buenas y otras trágicas, pero es que así es la vida. Viajar es vida, y por ende te puede pasar de todo…

Pero habrá alguno que te haya influenciado de mayor manera…  

Sí. Yo estuve muchísimo tiempo viviendo en Asia. Allí, en Camboya, trabajé en una fundación que se dedicaba a desactivar explosivos. Y si tengo que elegir un país que me marcó mucho en la vida fue este. A Camboya entré siendo un niño de tan sólo 22 años y luego de mi trabajo y las experiencias vividas, salí siendo un hombre. 

Y cuando cambia tu objetivo de recorrer el mundo por empezar a proteger animales…

Siempre me han gustado los animales, por lo que siempre en mis viajes había cierta referencia que se relacionara con aprender o acompañar a los animales. Experiencias que siempre fueran respetuosas con ellos pero que me permitieran estar en su entorno. Como nadar con tiburones, estar con rinocerontes, rastrear gorilas, lo que fuera. Entonces ya había algo allí, algo de preferir siempre a los animales por sobre las tribus e incluso los paisajes.

¿Y en qué momento decides dedicarte a la protección de animales de forma más exclusiva?  

Uh… esto ocurre en el 2011. Salí en un programa de televisión cuando me encontraba en Zimbahue, mientras estaba grabando me encuentro con un rinoceronte maravilloso, que incluso me permite admirarlo de cerca. Al cabo de unos meses, recibo un llamado y me cuentan que este mismo rinoceronte, había sido asesinado en un intento por arrancarle los cuernos… (Dani se toma una pausa) …esto fue una sacudida interior y es cuando decido que no podía dejar que pasara inadvertido. Allí creo que comienza mi lucha más intensa. 

¿Cómo inicia esta lucha?

Empiezo por informarme sobre el asunto. Y es cuando me doy cuenta de que estaba pasando algo muy grave en el mundo: La extinción de los animales. En 100 años ha desaparecido el 60% de la fauna animal del planeta. En África en los últimos 70 años ha desaparecido el 98% de la población de rinocerontes. Mueren más de 1000 rinocerontes al año a causa de la caza furtiva. 93 elefantes son asesinados cada día. Esto, si eres una persona, aunque sea solo un poco empática y humana, hace que te involucres. Es entonces cuando creo mi fundación (Tribu Kifaru) y empiezo a dedicar gran parte de mi vida a la protección de los animales.

«93 elefantes son asesinados cada día»



¿Cómo es un día normal para ti?

Es complicado porque mi vida no es normal ni predecible. No es un trabajo de oficina en donde sabes prácticamente todo el año a qué hora te vas a levantar y dormir, etc. Mi vida es complicada y va cambiando según cada época. Por ejemplo, la época en la que me dedico al turismo voy viajando por diferentes partes de África. Luego y cuando me dedico más full a la protección de los animales organizo patrullas con los rangers, logística y me peleo con todo el mundo para conseguir recursos. Luego por las noches hago entrenamiento paramilitar y organización logística. En fin… es imposible que pueda hablarte de un día “estándar” sobre cómo funciona mi vida.

¿Cuál es el principal problema que enfrentas en tu lucha por la protección con los animales?  

La caza furtiva. 

Cuéntanos sobre esto… 

La caza furtiva o ilegal, se basa en que hay cazadores que se meten a los parques y destrozan animales, para obtener, por ejemplo, un cuerno de rinoceronte o una pata de elefante a cambio de dinero.

¿Cómo luchas contra esto? 

Desde mi frente, patrullando junto a los rangers y protegiendo a los rinocerontes de los cazadores. 

Dani junto a dos rangers de su equipo de patrullaje

¿Qué peligros enfrentas en estos patrullajes?  

Hay dos peligros principales, uno los propios animales. Hay muchos animales potencialmente peligrosos, que pueden atacarte o envenenarte. Y es que al fin y al cabo son animales, hacen lo que tienen que hacer. Los que no hacen lo que tienen que hacer son los cazadores que van allí, y que no tienen nada que perder… 

A que te refieres cuando dices que no tienen nada que perder… 

Pues que no tienen nada. Son padres de 10 hijos, sin dinero para alimentarlos y que van allí y por un cuerno de rinoceronte les pagan 3.000 dólares. Esto les permite vivir tranquilos con sus familias 2 o 3 años. Es gente desesperada porque sus hijos se están muriendo de hambre y los mafiosos los utilizan como arma para ir allí y arrancar los cuernos de rinocerontes o colmillos de elefantes. Y bueno esta gente va armada, tienen información, saben dónde estamos y cómo nos movemos y es gente que no va a permitir que los captures, entonces todo se decide por la violencia. 

“ESTA GENTE VA ARMADA, TIENEN INFORMACIÓN, SABEN DÓNDE ESTAMOS Y CÓMO NOS MOVEMOS Y ES GENTE QUE NO VA A PERMITIR QUE LOS CAPTURES”

¿Violencia de qué tipo? 

A tiros y machetazos. Entonces obviamente es peligroso.  

¿Has salido herido de alguna situación así?  Sí. He tenido enfrentamientos directos con cazadores en los cuales he resultado herido. También incidentes con las mafias que hay detrás, ya que todos los que asomamos un poco la cabeza y tocamos ciertas teclas somos un blanco para ellos. Ahí empiezan a llegarte amenazas, llamadas telefónicas, mensajes, de todo. Nos tienen controlados, y no van solo por ti, van por todo lo que puedes considerar importante. En mi caso han incluso venido a mi casa y han intentado matarme…. Y casi lo consiguen.

“NOS TIENEN CONTROLADOS, Y NO VAN SOLO POR TI, VAN POR TODO LO QUE PUEDES CONSIDERAR IMPORTANTE”

¿Por qué crees que estas partes de animales dan tanto dinero? 

Porque hay gente que las “necesita” para “tratamientos médicos” o incluso por creencias culturales y supersticiones y por ello paga mucho dinero. 

¿Qué sustento tiene por ejemplo el “tratamiento médico” basado en un cuerno de rinoceronte? 

Ninguno. El cuerno de un rinoceronte es keratina, no tiene ninguna propiedad médica. Es igual de mágico y médico que comerse las uñas. Pero la gente en Asia cree otra cosa porque lleva cientos de años basándose en la “medicina tradicional China” que defiende que la parte de este animal es un vigorizante sexual o que puede curar el cáncer, el sida, la artrosis… en fin, cualquier estupidez que se te pueda ocurrir. 

Rinoceronte junto a su cría en África.

Pero la venta de estas partes de animales es ilegal… 

Exacto, pero las personas mantuvieron la necesidad por este tipo de productos. Por lo que van a mercados ilegales a comprarlos. De esa necesidad es que nace la caza furtiva. 

¿De dónde crees que viene el problema, pura maldad, desconocimiento, dinero?

Sabes es complicado… Yo entiendo que hay muchos factores, pero creo que el factor cultural es de los más importantes. El principal consumidor de estos animales es oriente, porque culturalmente se han creído que existe propiedades médicas en estas partes de animales. Nadie se come un rinoceronte en África o en España. Pasa allí, y es una cuestión cultura, y es justamente contra eso contra lo que hay que luchar. Es un error creer que vamos a arreglar todo esto matando a todos los furtivos o metiendo a todos los mafiosos en la cárcel. Porque siempre habrá más furtivos y siempre habrá más mafiosos.

Entonces… 

Entonces lo que tenemos que hacer es acabar con la demanda de estos animales. Acabar con su consumo. Si nadie consume estos animales, todo lo demás cae. 

“LO QUE TENEMOS QUE HACER ES ACABAR CON LA DEMANDA DE ESTOS ANIMALES. SI NADIE LOS CONSUME TODO LO DEMÁS CAE”

¿Cómo es posible lograr algo así? 

Educando. Es ahí donde hay que pelear, pero yo allí no llego. Yo estoy en África peleando por mantener vivos a algunos animales el tiempo suficiente, mientras allá en Asia hay otras asociaciones que está luchando por invertir esa tendencia cultural. Y para lograr que consumir el cuerno de un rinoceronte o comerse la carne de un pangolín, deje de ser algo saludable o guay y que pase a ser algo estúpido y absurdo.

Luchas muy diferentes, pero que tienen un mismo objetivo… 

Así es. Si ellos logran en 20 años convencer a toda la gente en Asia de que consumir estos animales es ridículo y lo dejan de hacer, acabas con el problema. Pero eso es a 20 años y mientras tanto tenemos que proteger a esas especies, porque si no cuando hayas convencido a todos estos en Asia, dará igual porque en África no quedará ninguno de estos animales. Es un equilibrio de fuerzas, dos guerras, ambas igual de importantes. 

¿Crees que internet y las nuevas tecnologías aportan a esta función educativa?

De todas maneras. Por lo menos ahora hay más acceso a la información y tienen la capacidad de entender que el cuerno de rinoceronte es keratina y que comérselo es lo mismo que comerse las uñas. Por lo menos ahora hay un nivel educacional y de acceso a la información que te permite comprender esto. Antes no estábamos ni siquiera allí. Entonces se trata de que en 20 años, todos estos jóvenes que ahora tienen 20 años, cuando tengan 40, no consuman nada de esto porque entiendan que es absurdo. Y si aquí en África hemos logrado cuidar a estos animales todo ese tiempo, podremos volver a empezar y repoblar África de rinocerontes. 

¿Allí se acaba la lucha? 

Ya quisiera yo… Una vez que esto se logré, comenzará la guerra por acabar con la caza legal. 

Este es un tema que llama muchísimo la atención, nos puedes hablar sobre ello… 

La caza legal es gran problema, y sí que llama la atención porque todo está macabramente claro y legalizado. Pues si bien cazar rinocerontes es ilegal, hay otros animales como los leones o elefantes en dónde aún se considera legal asesinarlos, e incluso te permiten, a cambio de dinero, llevarte trozos de estos animales. 

¿Estás diciendo que la gente paga por matar y por llevarse una parte de un león por ejemplo? 

Así es. Es más, pagan muchísimo dinero. Por 20.000 dólares matas a un león y por 50.000 más te llevas su cabeza. 

“POR 20.000 DÓLARES MATAS A UN LEÓN Y POR 50.000 MÁS TE LLEVAS SU CABEZA”

Que horrible… 

Es inhumano, tu misma puedes verlo, ingresas a las páginas de safaris de caza y se despliega el listado de precios por animal. Incluso encuentras ofertas, por el precio de un león, llévate una leona gratis.  

Pero me imagino que esto NO es un deporte muy popular… 

Por el contrario, el mayor problema de la caza deportiva es que está en auge y que se ha desmesurado en los últimos 50 años. La gente caza, caza sin control y caza cantidades inhumanas de animales. 

“LA GENTE CAZA, CAZA SIN CONTROL Y CAZA CANTIDADES INHUMANAS DE ANIMALES”

¿Cómo se ataca este frente? 

Debemos lograr que el animal vivo rente más que el animal muerto.  

¿Cómo se logra esto? 

Pues con el turismo. Yo no soy ningún experto, ni politólogo, ni economista, pero entiendo que si un turismo concientizado, logra que se obtengan más ingresos que los que se obtienen por la caza, entonces se gana la batalla. 

¿Hay ejemplos? 

Sí que los hay. Es lo que ocurre con los gorilas. En donde los turistas tienen la posibilidad de pagar una entrada para, durante 1 hora, poder admirarlos. Eso lo hacen sin tener que domesticarlos, ni alterar su estilo de vida. Todos estos gorilas son salvajes, lo único es que están habituados a que durante una hora al día, haya 8 personas que van allí, los miran, hacen 4 fotos y se piran. Esto cuesta 700 dólares por persona en Uganda, esto es mucho dinero, además de lo que se genera en hoteles, restaurantes, guías turísticos, transporte, y una serie de negocios que gira alrededor de los gorilas. 

¿Se han replicado este tipo de iniciativas con otros animales? 

Se ha intentado. Como todo en la vida hay turismo bueno y turismo malo. Por ejemplo, subirte a los elefantes, sacarte fotos con tigres en Tailandia o pagar porque el elefante te pinte un cuadro… eso es mal turismo. Pero hay otro tipo de turismo, uno sostenible e involucrado, que sí que ayuda a proteger la vida animal, es en ese en el que debemos invertir. 

Dirigiéndonos a un tema más actual, ha habido rumores de que el Coronavirus viene del Pangolín, el mamífero más traficado del mundo, ¿qué sabes sobre esto?

Mi opinión no puede ser en ningún caso científica o médica porque no tengo los conocimientos. Pero sí que es verdad que ha crecido el rumor de que el pangolín podría ser el origen del coronavirus. Yo como defensor de los animales, me da igual que venga o no venga del pangolín. Lo que me importa es proteger a este animal que es cazado de una forma brutal. 

El pangolín cuando se siente amenazado se enrolla hasta hacerse bola. Esto les permite a los cazadores obtenerlos más fácilmente. 

Pensando así, ¿ha sido el coronavirus un irónico respiro para este animal?

En cierto sentido sí. Ya que ha servido para crear una alarma y que ciertas personas de ciertas culturas se lo puedan creer y dejen de comer pangolín. Con esto a mí ya me vale. ¿Me entiendes? Por mí que digan que el virus viene del pangolín, del rinoceronte o del león. A ver si así la gente deja de cazarlos y consumirlos. 

¿Dirías entonces que hay un efecto positivo en la protección de animales con el virus?

Lamentablemente no, el caso del pangolín es un caso aislado. Con el coronavirus la caza ilegal se ha acentuado, pues no hay turismo en áfrica, por lo que no hay ingresos que nos permitan proteger y preparar mejor a los rangers. Además, al no haber personas en los parques, los cazadores cazan a sus anchas, están en todos los parques, es una situación dramática y los números de animales muertos se han disparado. A este ritmo, para el próximo año ya no quedará ningún rinoceronte en Botsuana y en 10 años no quedará ninguno en todo el mundo, estarán todos muertos. 

“A ESTE RITMO, PARA EL PRÓXIMO AÑO YA NO QUEDARÁ NINGÚN RINOCERONTE EN BOTSUANA”

Dani para terminar y tomando en consideración que este medio es leído principalmente por comunicadores y estudiantes de la comunicación. ¿Qué consejo le darías a ellos?

En el ámbito de la comunicación, pues que hagan lo que tienen que hacer: Comunicar. En nuestra lucha la comunicación es muy importante, pues sirve para educar y concientizar a la gente. La conservación se basa en la comunicación, nadie se va a preocupar por algo si no sabe que ese problema existe. Y ese es el rol de los comunicadores. 

Respecto a los estudiantes, pues que mejor que sembrar esa semillita de la empatía y preocupación por los animales. Es por eso que parte de mi tiempo lo dedico a dar charlas en universidades y facultades de comunicación, para contar lo que está pasando. Pues eso queda ahí, y quizás en el futuro algún estudiante tendrá la oportunidad de hacer un artículo sobre esto, podrá hablar de ello, alertar y concientizar. Yo intento sembrar esa semilla en ellos para que ellos puedan llegar más allá. Al final yo no soy nadie, ellos sí que serán alguien.