Miles de mujeres han sido engañadas por el «Telar de la Abundancia», una red de engaños que usa el discurso del empoderamiento femenino para captar a sus víctimas. 

Existe un sistema económico feminista basado en la sororidad que protege y favorece a las mujeres, principales víctimas de la precariedad consecuencia del sistema capitalista. En «El Telar de la Abundancia» las mujeres se unen para generar dinero de forma conjunta y solidaria, ayudándose unas a otras y luchando en grupo contra la discriminación de género del mercado laboral.

Suena convincente, inspirador y prometedor, ¿verdad? La primera norma de cualquier estafa que pretenda tener éxito.

Pero la realidad es que el «Telar de la Abundancia» – también llamado Telar de los sueños, Flor de la prosperidad o Mándala de la abundancia, entre otros – es el típico sistema de estafa piramidal que se basa en que alguien – en este caso una mujer – se enriquece con el dinero de otras muchas quienes, cuando el telar se deshila, acaban perdiendo su inversión.

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El regreso de un antiguo método

El sistema se empezó a popularizar en 2016 en varios países de América Latina, llegando a España en 2018.

Pero este método no es nuevo. El «Telar de la Abundancia» ya tuvo incidencia en los años 90, quedando olvidado por dos décadas. Asimismo, el esquema solo es una reinvención del clásico sistema piramidal inventado en 1920 por Carlos Ponzi, un estafador italiano.

Actualmente la estafa ha llegado a España, Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, México, Paraguay, Perú, Uruguay y Venezuela.

La leyenda tras el telar

Según la historia, se originó en África cuando entre comunidades femeninas se ayudaban mutuamente. Cada semana, una mujer recibía apoyo de todas las otras para limpiar, cocinar, traer ropa o dinero y a la semana siguiente era el turno de otra. Esta idea habría sido llevada a Canadá por una mujer, considerándola una idea de comunidad fuerte, unida y saludable y le dio la lógica que tiene ahora. 

¿Cómo funciona?

El «Telar de la abundancia» reinventa el ya típico sistema piramidal de estafas, sustituyendo la pirámide – forma mucho más intuitiva a la hora de representar que los pocos de arriba se quedan el dinero de los muchos de abajo – por una flor o mándala de 15 pétalos.

En este caso, las diferentes participantes tienen asignado un elemento natural – Agua, Tierra, Aire o Fuego – según el nivel del telar en el que están y el papel que desempeñan.

¿Quién gana dinero?

La promesa es que la cadena será infinita y que todas las mujeres recibirán más dinero del que aportaron en un principio, pero la realidad es que, como todas las flores, esta también caduca y una o unas pocas mujeres se acaban enriqueciendo con los «regalos» de otras muchas.

En esta estafa piramidal ganan dinero solo quienes están en el eslabón más alto de la cadena, es decir, unas pocas. Y cuando se corta la cadena, se llevan la suma en su totalidad. Las demás dependen exclusivamente de que se unan nuevas personas para que las “inversiones” vuelvan a circular. Pero cabe aclarar que este ciclo en algún momento tendrá su fin y las más perjudicadas serán las «Fuego», quienes nunca llegarán a recuperar lo que pusieron al inicio.

El telar de las dos caras


El «Telar de la abundancia» se ha convertido en un tema social, controvertido y polémico debido a la polarización de opiniones y sentimientos que despierta.  Cientos de mujeres que han participado defienden y avalan su funcionamiento. Con sus testimonios en primera persona buscan demostrar que el sistema funciona y que sí recibieron el dinero que les había sido prometido.

Otras, por lo contrario, relatan una experiencia muy distinta. Miles de cadenas de telar rotas dejan constancia de cómo muchas mujeres perdieron cantidades de dinero significativas y nunca recibieron nada a cambio.

La falacia feminista

Si bien el «Telar de la abundancia» se disfraza de feminismo, el movimiento solo es el método de enganche. Así queda claro con el testimonio de Abigaíl, quien no quiso revelar su apellido, para narrar por qué es positivo ser miembro de lo que ella llama el «Telar de los sueños». No nos confirma exactamente qué posición ocupa ella en el telar, pero todo indica que es «Aire». Es decir, que está a un paso de ser ‘Tierra’ y llevarse el dinero. Su misión es muy clara: captar gente y, en este caso, le da igual si se trata de hombres o mujeres. 

Abigaíl nos habla de otros grupos que funcionan igual que el telar o la flor, pero en los cuales participan mujeres y hombres. Para entrar en estos, debes aportar una cantidad económica menor que para entrar en el telar. Las «semillitas» (Fuego), las personas que están en el rango inferior del núcleo, deben hacer un «regalo» de 500 dólares, ascendiendo y llegando a ganar 2.000. Después, puedes pasar a ser ‘Munai’, lo que siendo mujer, y en caso de aceptar, te da acceso al telar y ¿de qué manera? apartando de esa última ganancia, 1.440 dólares. Una oferta que no podemos dejar escapar, según el argumento que utiliza Abigaíl. 

Hablando con ella, en seguida nos damos cuenta de que las semillitas son la prueba de que la «Flor» vive por y para el dinero y que el discurso de género que predican las participantes solo es la excusa.

El sello distintivo de esta estafa

La particularidad de esta estafa y el motivo por el cual es tan dañina es que usa la ideología feminista para captar a sus víctimas. El telar de la abundancia se disfraza de herramienta de empoderamiento femenino, basado en la sororidad mutua entre mujeres necesitadas, que pretende paliar las desigualdades de género del mercado laboral.

Además, la «Flor» suele crecer en ecosistemas de precariedad laboral, aprovechándose mayoritariamente de mujeres de clase media trabajadora, más susceptibles a caer en el entramado de una red que promete que ‘’por fin podrás llegar a cumplir todos tus sueños’’ de manera fácil y justa.

La unión de grupo y la relación entre las mujeres que forman el telar es mucho más estrecha e íntima que en los demás sistemas piramidales. Las mujeres del telar se conocen unas a otras o, al menos, saben quiénes son las otras participantes. Mediante una aplicación de videollamada las mujeres se comunican entre ellas y, en otros casos, llegan incluso a reunirse en sus casas – ¿qué estafador abriría las puertas de su casa sus víctimas? – e incluso hablan de sus vidas más allá del telar. Así, las integrantes consiguen crear un falso sentimiento de amistad, apoyo y confianza que dificulta a las víctimas desconfiar de quienes las están estafando. Una vez las mujeres «Agua» hacen su primera aportación, reciben un sobre con una carta en la que dice: ‘’Que cumplas todos tus sueños’’.

La fuerza de las palabras

Nada es casualidad y el lenguaje en esta estafa cumple un rol esencial: Las víctimas son elementos naturales de la madre Tierra, mientras que las captadas son presentadas como invitadas y las relaciones como energías. El funcionamiento se plantea como un nexo de colaboración, el objetivo es definido como «cumplir nuestros sueños», la estafa tiene forma de flor y las aportaciones de las mujeres «Fuego» son regalos.

La fuerza simbólica del «Telar de la Abundancia» es la clave del éxito. Tras las palabras muy bien escogidas usadas para poner nombre a los diferentes elementos del sistema que conforma el telar, se esconde el cinismo de una falsa ideología muy bien elaborada propia de cualquier sistema sectario.