El fútbol fuera del campo

Klaas Moreno, Isaac Olmeda, Xavier Parada, Pep Sala, Dídac Sangil

ElDesmarque
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En muchas ocasiones, se ven a los presidentes de los diferentes clubes de fútbol de la liga española en ruedas de prensa, realizando declaraciones después de los partidos o en los actos institucionales de los clubes. Pero más allá de representar a sus respectivos equipos a nivel institucional, ¿qué hacen los presidentes de los clubes de fútbol?

Para responder a esa pregunta, conviene ir más allá de la imagen pública del presidente. Hay que romper el imaginario que se ha creado alrededor de este oficio porque, aunque su presencia mediática sea constante, no son altamente conocidos. Su trabajo real suele desarrollarse sin cámaras, entre despachos, reuniones y negociaciones hacen su labor de manera discreta, pero decisiva.

Cerebro y columna de los clubes

Más allá de ser la cara visible de los diferentes equipos, muchos de los presidentes son los que marcan los grandes puntos tanto deportivos como económicos de los clubes. Normalmente, la elección de este cargo en un organigrama deportivo (en el caso de aquellos clubes cuyos socios aún conservan el control de este) se suele realizar mediante votación. Los candidatos exponen sus «programas electorales» de manera similar a como ocurriría en la política pública.

Un caso bastante mediático fue el de las elecciones a la presidencia del Real Madrid en el año 2000, donde Florentino Pérez prometió la llegada de Luís Figo (estrella del Barcelona en ese momento) al conjunto blanco. Por otra parte, en 2021 fue el FC Barcelona quien tuvo el proceso electoral más reciente. Joan Laporta prometió, entre otros puntos, una renovación de Lionel Messi que no se concretó o un saneamiento y reestructuración deportiva del Barça.

El caso de las SAD en España

En la liga española, son muy pocos los equipos de fútbol que se rigen por control del socio, sino que están controlados por Sociedades Anónimas Deportivas (SAD). Estas son asociaciones deportivas (clubes) que también buscan un beneficio económico y tienen un funcionamiento diferente a los clubes tradicionales. En muchos casos, el presidente suele ser el máximo accionista, aunque en ocasiones solo tiene un papel menor y se dedica a declaraciones institucionales (como es el caso del Atlético de Madrid). Por otra parte, en equipos que forman parte de un conglomerado de clubes (como el Real Oviedo o el Girona), el presidente ve reducido su peso a funciones de representación y dirección del club, siempre vinculado al conglomerado al que pertenecen.

Gil Marín y Enrique Cerezo, durante la visita de Cifuentes a las obras del Metropolitano
Foto. D. Sinova

Entre todas las funciones que tiene un presidente, hay que destacar varios trabajos, como por ejemplo estar al frente en el ámbito económico y empresarial. Sin un mandatario, ningún club podría competir en una liga, no porque no consiga éxitos dentro de la disciplina, sino por dificultades estructurales. No obstante, también es necesario tener en cuenta otras gestiones, como la humana. Cuando una persona asume este cargo, se convierte en el representante de lo que puede ser una comunidad muy grande. Debido a esto, tiene que tratar con muchas personas y respetar siempre la identidad del club en cuestión. De la misma manera que la figura del presidente suele pasar desapercibida para el aficionado medio, hay muchas otras personas que no se valoran suficiente. Detrás de la gloria de un equipo existe una plantilla tan esencial como la que juega los partidos y, liderados evidentemente por un presidente, se encargan de las decisiones más importantes para el club.

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