El año apenas comienza y la violencia de género ya cobró sus primeras víctimas

Laura Vega, Gloria Ribalda, Sara Vitó, Nuria Uribe, Sergi Martín

Imagen tomada por Photolanda

La violencia machista sigue dejando un rastro de vidas truncadas en España. Detrás de cada nombre de las víctimas hay una familia destrozada y una misma pregunta que se repite: por qué estos crímenes siguen ocurriendo y qué está fallando para prevenirlos. En lo que va de año, dos mujeres han sido asesinadas por hombres, víctimas de una violencia que no cesa.

El balance de feminicidios, que se contabiliza desde 2010, vuelve a aumentar con el primer caso mortal de violencia machista en 2026. Pilar, de 38 años, fue asesinada por su exmarido el domingo 4 de enero en Quesada (Jaén). Su cadáver fue hallado en un paraje de camino a Los Molinos, en las afueras de la localidad, y presentaba heridas compatibles con un ataque con arma blanca. La Delegación del Gobierno contra la Violencia de Género confirmó que existían denuncias previas por malos tratos y que el presunto autor tenía vigente una orden de alejamiento.

Dos días después, el martes 6 de enero, una mujer filipina de 43 años, residente en Las Palmas de Gran Canaria, fue asesinada por su marido, quien posteriormente se suicidó. La víctima habría sido degollada con un arma blanca en el domicilio familiar, donde convivía junto a sus dos hijos menores de edad. Según las autoridades, existía una denuncia previa registrada en el sistema VioGén, que fue archivada tras la comparecencia de la mujer en 2024.

«La violencia contra las mujeres no es un problema individual, sino un problema estructural» – Rita Segato, antropóloga activista

La violencia machista no empieza con un golpe, sino con actitudes, ideas y comportamientos normalizados que muchas veces pasan desapercibidos. Comentarios, silencios, bromas o formas de relacionarnos pueden reforzar desigualdades que están en la base de la violencia contra las mujeres. Este quiz de cinco preguntas no pretende señalar ni juzgar, sino invitar a la reflexión: ¿reconoces conductas machistas en tu día a día? Detectarlas es el primer paso para prevenirlas.

Marilyn Monroe, el ejemplo de una vida totalmente manipulada

El caso de Marilyn Monroe es un ejemplo estructural de machismo en la industria cultural y mediática. Repasar su vida con perspectiva te hace poner el foco en cómo el consentimiento, la credibilidad y la autonomía de las mujeres pueden verse condicionados por los sistemas de poder que las rodean.

Marilyn Monroe, también conocida como Norma Jeane Mortenson, nació en 1926 en Los Ángeles. Su vida estuvo marcada desde el inicio por la inestabilidad, el abandono y la vulnerabilidad, factores que influyeron profundamente en sus relaciones personales. Al llegar a Hollywood, se convirtió en un símbolo sexual dentro de una industria dominada por hombres, que priorizó su imagen por encima de su bienestar y su talento.

Las relaciones con hombres de su entorno estuvieron atravesadas por desigualdades de poder, que ejercieron control sobre su carrera y su vida personal. Además, vivió bajo una presión mediática constante. La sexualización permanente anuló su voz y reforzó estereotipos que le impidieron ser tomada en serio cuando intentó exigir mejores condiciones laborales.

Su historia refleja las desigualdades estructurales que enfrentan muchas mujeres en la industria del entretenimiento: admiradas por su belleza, pero castigadas por buscar autonomía. Marilyn Monroe no fue solo un icono sexual, sino una mujer atrapada en un sistema que explotó su imagen e ignoró por completo su sufrimiento.

“Una ciudad no sexista sería aquella que no asume que la vida cotidiana debe organizarse en torno al trabajo masculino, sino que incorpora las necesidades reales de las mujeres en su diseño urbano.” – Dolores Hayden, historiadora urbana y feminista

Este mapa con el ranking de las 10 ciudades más seguras para mujeres busca visibilizar qué entornos urbanos están avanzando hacia modelos más igualitarios, inclusivos y libres de violencia. A partir de distintos indicadores relacionados con seguridad, políticas públicas y calidad del espacio urbano, el ranking no solo señala buenas prácticas, sino que invita a reflexionar sobre qué hace que una ciudad sea realmente habitable para todas y por qué la perspectiva de género es clave en la planificación urbana.

La seguridad en las ciudades no se mide solo por estadísticas de criminalidad, sino por cómo y quién puede habitar el espacio público con libertad. Para las mujeres, la seguridad urbana está estrechamente ligada a factores como la iluminación, el transporte público, el diseño de los espacios, la respuesta institucional ante la violencia y la percepción de seguridad en la vida cotidiana. Caminar sola de noche, volver a casa sin miedo o moverse sin ser acosada siguen siendo experiencias desiguales según la ciudad.

¿Cómo actúo si estoy frente a un caso de violencia de género?

La violencia de género es una grave vulneración de los derechos humanos que puede manifestarse de muchas formas: no solo implica violencia física, también puede implicar la ausencia de control sobre la propia vida, la manipulación psicológica, el abuso emocional y la violencia sexual o económica. En muchos casos, estas conductas pasan desapercibidas o se normalizan, lo que dificulta su detección, denuncia y erradicación.

Por ello, es fundamental aprender a identificar las señales de alarma y conocer cómo actuar ante una situación de violencia de género, no solo si se es la víctima, sino también si se conoce a alguien que la sufre o se presencia un caso. La información y la concienciación son claves para prevenir, proteger y apoyar a quienes la padecen.

La siguiente infografía tiene como objetivo ofrecer una guía clara para detectar la violencia de género y saber cómo actuar frente a ella, fomentando una actitud de denuncia, apoyo y responsabilidad colectiva.

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