La propagación de noticias falsas sobre el coronavirus causa daños desastrosos que agravan la pandemia. 

La última sesión de los seminarios web celebrados durante la semana de la Libertad de prensa centrados en “El periodismo de calidad en la era de la información” abordó el papel de la alfabetización mediática en tiempos de coronavirus. La mesa redonda fue moderada por Maria José Recoder, decana de la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la UAB, y contó con la participación de Ramiro Noriega, exministro de Cultura de Ecuador y exrector de la Universidad de las Artes (Guayaquil), Marta Pellico, directora de ICMedia y  Manuel Pinto, catedrático de Comunicación de la Universidad do Minho (Portugal). 

En esta sesión los ponentes conversaron sobre el papel que han jugado las noticias falsas en la epidemia de coronavirus, así como la importancia de los servicios e instituciones públicas para fomentar la alfabetización mediática, además de reflexionar sobre las nuevas “realidades virtuales” a las que se está adentrando la sociedad a raíz de la situación de confinamiento.

Tras la introducción de Recoder en la que reconocía que nos encontramos en una época muy propicia para la propagación de rumores debido a que “este periodo se caracteriza por el desconcierto general” Ramiro Noriega cogió la palabra y habló de la situación actual como una “oportunidad de ver este mundo con más atención”. “El confinamiento nos ofrece la oportunidad de ser tal vez un poco más críticos con respecto a lo que pasa, pero a la vez nos ofrece el riesgo de acabar viviendo a puerta cerrada y creer que así es suficiente. Con el tiempo ya veremos si sabemos aprovecharla”.  

El tratamiento mediático de esta crisis sanitaria también ha evidenciado la falta de prestigio actual de los periodistas.“Ya no hablamos de países con una prensa independiente con periodistas que buscan la verdad. Hablamos de un actor movido por intereses. Lamentablemente los periodistas ahora no gozan de todo el prestigio que tenían anteriormente. La comunicación por tanto debe evolucionar. Hay que buscar alternativas. Comunicación más directa y orgánica, buscarlo aquí. Si hay solución, es en el establecimiento de una fuerza comunitaria, colectiva y humanista. 

Noriega finalizó su intervención hablando de redes sociales y democracia, negando que formen parte de nuestra realidad aunque sean usadas de forma masiva. “Las redes sociales no son Facebook, ni Instagram ni Twitter. La principal red social somos nosotros y nuestros vínculos familiares. Nos han hecho creer que la vida está en Facebook. No. En Facebook  están los algoritmos”. Este argumento sería debatido más tarde junto a la ponente Laura Cervi, quien considera que si los adolescentes viven gran parte de su vida en redes sociales, es porque parte de su realidad reside allí.  

“hemos visto consejos que eran de todo menos consejos, lo que provocaba confusión a las audiencias”

Una vez finalizada la intervención de Noriega, Marta Pellico tomó la palabra y abordó la problemática actual desde el punto de vista de los usuarios. “La situación que estamos viviendo nos hace reflexionar. Todos hemos sido victimas de esta desinformación, hemos recibido y leído mucha información que nos ha creado confusión”.  Pellico expuso los elementos que hacen del coronavirus una situación distinta a las que hayan podido vivirse en otros momentos; remarcó el carácter “hiperconectado” de una sociedad que paradójicamente se encuentra aislada, y por otro lado el riesgo para la salud que implica a la vez la difusión y circulación de tanta información. “hemos visto consejos que eran de todo menos consejos, lo que provocaba confusión a las audiencias”.

 

La directora de ICMedia comparó la situación de “infodemia” con los dos fenómenos de desinformación más estudiados hasta la fecha: Las elecciones estadounidenses de 2016 y el Brexit. “estos dos hechos han sido los más estudiados, pero ahora entramos en este otro, que tiene características únicas”. 

Como reflejo de esta falta de información de calidad, Pellico expuso datos de información de las audiencias. “el 36% de la población mundial se ha informado durante la pandemia por Whatsapp. Esto evidencia la necesidad de que los usuarios estén bien informados y tengan herramientas para saber qué es cierto y que no”. 

Finalmente, Pellico recalcó la labor que se realiza desde ICMedia, centrada en el desarrollo del pensamiento crítico de los más jóvenes. “Enseñar desde los colegios a que la información que reciben las personas debe generar un pensamiento crítico es fundamental. Y sobre todo que sepan distinguir la información de la opinión, algo que parece básico pero que hay que aprender desde el principio”. 

El ponente Manuel Pinto empezó su intervención reflexionando acerca de la información como un bien de primera necesidad, como un derecho igual al de la vida.  “La UNESCO comparte la idea de que la información es un derecho fundamental, pero quizás mirábamos este tema como un problema de informadores. Sin embargo, es igual de importante para la sociedad en general, pues el papel de un público bien informado es esencial para hacer del derecho a la información un derecho compartido de todos los ciudadanos y no solo con los que tienen el deber de informar”. 

Asimismo, Pinto compartió con los asistentes los 3 puntos y preocupaciones que él considera que deberían ser parte de una agenda renovada de alfabetización: en primer lugar, el carácter estratégico y vital de la información. “La información es crucial para vivir y para no morir” aseguraba. “Esto subraya la dimensión pública de la información. Una información que ha sido mercantilizada y no responde a las necesidades de la población es mortal”. 

«Hablar por Zoom es el deseo de la comunicación, pero no basta” 

En segundo lugar, denunció las grandes desigualdades sociales que se han evidenciado tras la crisis del coronavirus. “Han sido flagrantes en distintos niveles y maneras. No todos pueden hacer cuarentena. Las muertes también han sido desiguales, los pobres mueren más que los ricos, y se ha demostrado que no hay universalidad en el acceso a nuevas tecnologías. Muchos estudiantes no pueden ni siquiera asistir a sus clases virtuales”.  

Por último, Pinto remarcó que la vida no es digital, suscribiéndose a las palabras de Ramiro Noriega. “la cuarentena muestra que necesitamos lo analógico, es fundamental. Los abrazos, las miradas…Hablar por Zoom es el deseo de la comunicación, pero no basta”. 

La última en intervenir fue Laura Cervi, que se suscribió a las palabras de Manuel Pinto en relación a las desigualdades que ha desmantelado esta crisis y amplió sus temas, como el de la evidencia de que la brecha digital existe. “Esta crisis ha puesto en evidencia que este acceso universal es una mentira. Hay desigualdades económicas que van en paralelo a las desigualdades de acceso”.  

Como se ha mencionado anteriormente, Cervi también debatió con Ramiro Noriega el punto de la existencia de fenómenos globales virtuales. “No podemos ignorar estos fenómenos, los adolescentes tienen la vida real en estas plataformas”.  Además, puso sobre la mesa la problemática que existe en el uso de terminologías con las que definimos ciertos fenómenos, como la posverdad o la desinformación. “Todo el mundo usa la palabra posverdad,pero hay un vacío en su definición. Es esencial enseñar a los menores a distinguir, en primer lugar, todas estas palabras que usamos para hablar de información. 

Laura Cervi cerró su intervención conuna crítica a la implicación que han tenido los medios de comunicación con el surgimiento de nuevos estereotipos y racismos,  y sobre cómo algunos medios han aprovechado esta crisis para hacer espectáculo.  “Se han visto actos racistas hacia ciudadanos chinos, empezando por hablar del virus chino”. 

Una vez terminado el turno de participación, se abrió un turno de preguntas para los asistentes, dividido en dos bloques; el primero centrado en el tipo de herramientas que usan distintas entidades para abordar los retos de alfabetización,y el segundo sobre la dimensión emocional y ecológica de la comunicación

Marta Pellico respondió al primer bloque de preguntas  aclarando que una de las herramientas con las que ICMedia trabaja es la de la trazabilidad de la información. “Me parece interesante el hecho de que el usuario pueda consultar las fuentes de información. Nosotros queremos crear una especie de sello de confianza, que la audiencia confíe en la información. De este modo, influencerso canales de televisión tendrían un sello en función de si cumplen con los indicadores de calidad de información. 

Por su parte, Pinto exigió que “los medios deben hablar más sobre las condiciones con las que han producido la información”. Y Laura Cervi añadió que “la clave es enseñar al pensamiento crítico, esa es la base de todo”. 

En relación a las preguntas acerca de la dimensión emocional y ecológica de la comunicación, Cervi habló de la situación política europea para ejemplificar los discursos basados en la emoción: “se está jugando mucho con las emociones. Hay que enseñar a entender cuando las emociones se intentan manipular para generar cosas. Aquí la democracia peligra. ¿que estamos viendo en Europa? Están resurgiendo los nacionalismos que pensábamos que estaban apagados. Son nacionalismos emocionales, y aquí la media literacy tiene un papel fundamental. Hablamos de algo que siempre ha existido, pero en el contexto de la infoxicacióneste proceso se acelera”. 

«Hemos visto que se puede vivir o morir dependiendo de la calidad de la información”

Marta Pellico, siguió el hilo a Cervi acerca de las emociones. “Hay que enseñar a reflexionar. A través de la educación hay que aprovechar la reflexión inicial sobre las emociones”. 

En relación a la dimensión ecológica de la comunicación, Manuel Pinto recalcó de nuevo la importancia de la información como bien de primera necesidad, igualándolo a la necesidad de cuidar del medio ambiente. “los movimientos ambientalistas han trabajado hasta hace poco con una agenda basada en aspectos naturales y poco con temas de la libertad y la ecología de lo simbólico. La calidad no es solo la posibilidad de tener paisajes bellos, pues tampoco se puede vivir sin información de calidad, por lo que también esto es un asunto de ecología. Es aquí donde esta agenda de alfabetización carece de una cooperación con otras áreas, como la ambiental. Hemos visto que se puede vivir o morir dependiendo de la calidad de la información”.

Marta Pellico se sumó a las palabras de Pinto y recalcando, además, la importancia de la televisión publica en esta labor “hay que poner en valor y reclamar esta importancia que tiene para realizar este ejercicio de alfabetización. Aunque las audiencias caen, la gente sigue informándose en sus hogares a través de los medios tradicionales. La televisión pública tiene en mayor grado esta función social. Hay que poner sobre la mesa iniciativas varias para que se pueda ejercer esta alfabetización mediática”. 

En último lugar, el catedrático de Periodismo de la Universidad Autónoma de Barcelona, José Manuel Pérez Tornero recogió los aspectos más importantes tratados durante la mesa redonda y los resumió en los siguientes puntos:

  • La importancia de lo humano, el contacto. 
  • La democracia necesita igualdad para todos
  • Hay que refundar la alfabetización mediática, con una nueva agenda o con una nueva alianza –con medios públicos, educadores y especialistas de todo tipo- que de más fuerza a esta reivindicación.
  • La reivindicación de lo emotivo y lo emocional como motor humano es clave para la información. La información es vida. 

La mesa redonda finalizó con la aportación de un titular de cada uno de los ponentes.Laura Cervi dejó constancia de “la importancia de lo público. Hay que proteger la esfera pública, que está siendo atacada, a través de la media literacy”. Pinto remarcó la necesidad de un vocabulario adecuado para esta pandemia, y Pellico habló de “una oportunidad que hay que aprovechar para que los usuarios pongan sobre la mesa la importancia del pensamiento crítico y la información mediática”. Finalmente, Ramiro Noriega advirtió que el miedo no debe ser quien guie nuestros pasos; “El miedo al otro, el miedo a la muerte…el miedo es el peor consejero del mundo. Los jóvenes necesitan tener de nosotros emociones que los movilicen, no paralicen