El Reino Unido, según la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT), es uno de los líderes mundiales en relación al desarrollo de las tecnologías de la información y comunicación (TIC). Eso quiere decir que, junto a países como Corea del sur, Islandia y Suiza, se ha posicionado como uno de los espacios con mejor conexión, mayores avances en términos tecnológicos y que goza, además, de uno de los mercados más innovadores e impulsores de startups.

Sin embargo, la sacudida política, económica y social que representó el inicio del Brexit en 2016 puso en jaque a todos los sectores de la economía británica y planteó grandes debates en torno al destino de diversos puntos de suma importancia, como es el caso del tratamiento de datos. 

¿Iba el Brexit a tomar el camino duro, dando así paso a un vacío legal en el que las empresas no sabrían bajo que reglamento regirse? o ¿tomaría el Brexit el camino del acuerdo con Bruselas, permitiendo que el Reglamento General de Protección de Datos (RGPD) europeo siguiese vigente hasta que el acuerdo así lo estableciese?

Durante estos años de inestabilidad, como es de suponer, la mayoría de empresas tecnológicas se opusieron al proceso separatista e incluso hubo una importante disminución de la inversión en el campo tecnológico. Como anunció la agencia EFE, empresas como Honda y Nissan incluso amenazaron con retirarse del país si se producía un Brexit “duro”.

Sin una respuesta sólida que ayudara a suavizar las tensiones, se plantearon varios escenarios para el futuro del Reino Unido en torno al tratamiento de datos. Uno de ellos era que siguiera los pasos de Noruega, país bajo el reglamento europeo, por lo tanto todas sus decisiones y acciones dependen del resto del continente. Suiza era otro escenario posible. A diferencia de los noruegos, los suizos cuentan con reglamento propio; sin embargo, las empresas con lazos europeos acatan las leyes continentales. 

Ahora bien, el Brexit ya se ha consolidado y el Reino Unido ha empezado su retirada de la Unión Europea luego de un acuerdo con Bruselas. Es decir, el Brexit duro que tanto temían las empresas y economistas no ha ocurrido y aunque el pacto ha sido criticado, Londres ha logrado retirarse bajo circunstancias más estables de las que se esperaban. 

Entonces, ¿cuál es la situación actual del Reino Unido en relación al tratamiento de datos tras el acuerdo con Bruselas? Como explica el Gobierno de España, a través del portal de La Moncloa tras el 31 de enero, ha empezado el denominado Acuerdo de Retirada que estará activo, al parecer, hasta finales de año.

Durante esta etapa, “el Reino Unido deja de ser miembro de la Unión Europea, pero debe seguir aplicando el derecho de la Unión bajo determinadas condiciones”. Eso quiere decir que su legislación se sigue sometiendo a las órdenes del Tribunal de Justicia Europeo y que aún debe responder a ciertas responsabilidades legales. 

En materia de datos, el Acuerdo de Retirada hace énfasis en que mientras esté vigente, “se debe seguir aplicando el derecho de la Unión a todos los datos de interesados fuera del Reino Unido que se hayan tratado con anterioridad al fin del periodo transitorio. Ello implica que, a efectos de exportación de datos, la situación del Reino Unido es equiparable a la de un Estado Miembro”.

En conclusión, mientras esté vigente el Acuerdo de Retirada, el tratamiento de datos con o desde el Reino Unido seguirá rigiéndose a través del RGPD. Una vez expire el Acuerdo de Retirada, que se estima será el 31 de diciembre del presente año, Londres deberá dar respuesta definitiva a la postura que tomará frente al tratamiento de datos. Sin embargo, desde ya se menciona que “la Comisión Europea pudiera adoptar una «decisión de adecuación» en la que se reconozca que el Reino Unido ofrece un nivel de protección esencialmente equivalente al que proporciona el marco normativo de la Unión”.